Colombia / Sur américa

Paraíso Teyuna

Después de un año me atrevo a escribir sobre el viaje que hice a Ciudad Perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los trekkings más pesados que he hecho viajando. Cuatro días y un lugar de nuestro país que lo vale todo.

Todo comenzó cuando me fui como expedicionaria con Proyecto la Vuelta al mundo, para grabar un documental con veinte personas más, un equipo de grabación profesional y nuestro guía koghi Lorenzo Gil.

Desde la ciudad de Santa Marta, una camioneta 4×4 nos llevó hasta el punto donde iniciaríamos nuestra caminata. Aquí nos dieron todas las indicaciones sobre nuestra estadía en los campamentos y horas de partida.

Iniciando camino hacia Ciudad Perdida

Caminamos un poco más de una hora para llegar al mirador de la bandera de Colombia donde un señor nos ofrecía granitos de cacao. Ni siquiera habíamos comenzado y ya sentíamos -o por lo menos yo- la pendiente muy empinada, la maleta muy pesada y una sed insaciable.

Luego subimos y subimos montaña unas dos horas más, la carretera era amarilla y arenosa, con más puntos de subida que puntos de recuperación, sol brillante y unas cuantas motos subiendo y bajando, hasta que llegamos al primer campamento para quedarnos la primera noche.

El atardecer se comenzó a pintar de rosado y Lorenzo al frente de la fogata nos comenzó a describir el significado y valor de la cultura indigena Koghi.

«El pagamento -cuando subimos la montaña- es el tributo al impacto que generamos en el planeta y parte de las guerras dadas en nuestra tierra, es el desconocimiento de culturas.

Los Koghis no enseñamos para competir, enseñamos para la vida» – Lorenzo Gil.

Lorenzo Gil

Al siguiente día y a las seis de la mañana desde la cabaña de Adán, empezamos la caminata hacia la Cabaña Paraíso Teyuna, el campamento más cercano a Ciudad Perdida.

Fueron aproximadamente diez horas caminando, al principio un tramo estable que en medio del camino nos recompensó con la Cascada Wiwa y más adelante con un punto de hidratación y Sandía que evidentemente todos necesitábamos.

La luna y el sol posibilitan la vida, los árboles y el agua nos proveen vida – Lorenzo Gil.

Cascada Wiwa

Luego caminamos unas cinco horas más y más o menos a unos veinte minutos de la cabaña Paraíso Teyuna, nos oscureció y lloviendo tuvimos que atravesar el río a través de una cabina colgante que se habían ingeniado para usarla en la oscuridad y/o cuando se crecía el rio.

Al final, una de las recompensas más grandes fue llegar al campamento y ser aplaudidos por todos los viajeros que ya habían llegado; no sé si una tradición o un acto de empatía -porque definitivamente no es para nada fácil llegar aquí-.

En este punto supimos que habíamos logrado algo grande.

Después de una noche bastante intensa en medio de tantos viajeros, nuestro tercer día comenzó caminando hacía Ciudad perdida. Unas dos horas de recorrido con paisajes exóticos, rodeado de muchos arboles y -lo más lindo- niños indigenas viviendo y caminando plácidamente en medio de la montaña.

Foto por: Natalia Mogar

Un lugar que guarda la vida de nuestras raíces, dos de las sesenta y seis lenguas indigenas que aún existen en nuestro país y que caminan por la Sierra Nevada de Santa Marta -los Wiwas y los Koghis-.

Teyuna

Ya habíamos caminado dos días enteros para llegar a la puerta de Ciudad perdida. Mil doscientos escalones para llegar a uno de los lugares más valiosos de nuestro país pero no sin antes hacer una especie de ritual ancestral que nos despoja de nuestras propias cargas y que nos da permiso para llegar hasta allá -algo así como un intercambio de energías-, un pagamento que nos restaura un poco el alma mientras caminamos en medio de esta selva espesa para merecer estar en la cima.

¿Ya llegamos? -dije-. Creo que habíamos caminado tanto que aún no podía creer que ya estaba aquí. Ver las terrazas de los indigenas Tayronas que alguna vez habían vivido aquí, con caminos y acueductos, arquitectura ancestral que justo en este momento era lo más valioso que teníamos en la vida. El valor de estar acá después de tal esfuerzo físico y mental ¡lo vale todo!

Ciudad Perdida

Meditamos, nos tomamos cientos de fotos y hasta hicimos un video clip, imitando a todos los que hacían parte del equipo de grabación. Nosotros éramos como una especie de alumnos en medio de cada toma y ellos los encargados de captar al menos un poco de lo que significa este lugar para mostrarlo al mundo, pero lo más importante para mostrarlo a nuestro país.

Paraíso Teyuna

Un Paraíso Teyuna que queda en medio del corazón de la Sierra Nevada de Santa Marta. El mismo paraíso que sabe el valor que tiene su tierra y que por eso nos exige caminar días enteros -hasta ampollarnos los pies- y perdernos en la selva de noche. Nos premia con el sol, las cascadas y la sonrisa de un niño que camina descalzo sobre las piedras.

Colombia es ese país que duele mientras nos hace felices.

PARA VIAJEROS

1. Desde la ciudad de Santa Marta pueden iniciar el treking a Ciudad Perdida.
2. AQUÍ les comparto la pagina de la única agencia colombiana guiada por Indigenas para llegar a Ciudad Perdida.
3. Súper recomendado llevar una maleta muy liviana porque el trekking es bastante largo y difícil.
4. Usen bio-repelente para protegerse de los mosquitos y bloqueador vegano para no contaminar el medio ambiente. Esto lo pueden adquirir AQUÍ.

Autor

acosta.stephannie@gmail.com
¡Hola! Soy Stephanie Acosta, con 25 años he decidido tener mi propio diario de viajes, un proyecto que es también para ustedes ¡Bienvenidos!
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